Qué es una mallorquina

Una mallorquina es una contraventana exterior formada por un bastidor y un paño de lamas inclinadas, fijas u orientables. Se monta por fuera de la ventana, abisagrada al marco o a la fachada, y trabaja delante del vidrio: intercepta el sol antes de que entre, deja pasar el aire con la ventana abierta y preserva la intimidad sin dejar la habitación a oscuras. Es un elemento típico de la arquitectura mediterránea —de Baleares al Empordà— y en muchos núcleos antiguos y casas de costa sigue definiendo la imagen de la fachada.

Por qué aluminio y no madera

La mallorquina tradicional era de madera, y la madera a la intemperie obliga a lijar y barnizar cada pocos años, se agrieta al sol y se pudre donde retiene agua. La versión de aluminio mantiene la estética y elimina ese ciclo:

  • Sin mantenimiento: el lacado RAL es estable a la intemperie; la limpieza con agua y jabón neutro basta.
  • No se pudre ni se deforma: el perfil no absorbe humedad, de modo que las hojas no hinchan ni se descuadran con los años.
  • Herraje para clima marino: bisagras y cierres de materiales inoxidables que no se oxidan en ambiente salino, decisivo en primera línea de costa.
  • Acabado a elegir: carta RAL completa, incluidos lacados imitación madera donde se quiere conservar el aspecto original.

Tipos de mallorquina

  • Batiente de 1 o 2 hojas: el formato clásico, con hojas abisagradas a los lados del hueco que abaten hacia la fachada.
  • Plegable: hojas articuladas tipo acordeón (serie SPACE) que recogen todo el paño en poco espacio; resuelve huecos anchos y balcones estrechos.
  • Corredera: las hojas deslizan sobre guías por delante de la fachada, sin invadir el balcón ni exigir espacio de giro.
  • Lama fija u orientable: la lama fija ventila y sombrea con un ángulo constante; la orientable permite regular luz y vistas desde dentro.

El detalle de cada sistema está en mallorquinas y plegables. Para paños grandes de lama fija u orientable sin función de contraventana —cerramientos de terraza, patios, fachadas ventiladas— la referencia son las celosías.

Qué se repara en una mallorquina

La mayoría de averías se resuelven sobre la hoja existente, sin sustituir el conjunto:

  • Lamas sueltas o partidas: se reponen unidades sin cambiar el paño completo.
  • Bisagras vencidas: la hoja roza, cae o cierra forzada; se sustituyen las bisagras y se recuadra la hoja, el mismo tipo de ajuste que una ventana que no cierra bien.
  • Cremonas y pasadores: cierres duros, descolgados o partidos se cambian por herraje actual compatible.
  • Lacado descascarillado: se relacan las hojas o se reponen las lamas afectadas cuando el deterioro es puntual.
  • Conversión de fija a orientable: en varios sistemas puede sustituirse el paño de lama fija por lama orientable aprovechando bastidor y bisagras.

Ventilación, sombra y seguridad a la vez

El valor de la mallorquina está en que hace tres funciones con una sola hoja: ventila (el aire cruza entre las lamas con la ventana abierta, clave en noches de verano), sombrea (el sol no llega a tocar el vidrio, que es donde se genera el calentamiento del interior) y protege (una hoja exterior cerrada con cremona y pasadores añade una barrera y no deja ver si la ventana está abierta). Esa combinación explica que siga tan presente en la costa.

Cuándo sustituir la mallorquina entera

Reparar compensa mientras el bastidor esté sano y haya recambio de herraje. La sustitución completa se plantea cuando el bastidor está doblado o con corrosión avanzada, cuando faltan tantas lamas que reponerlas cuesta más que un paño nuevo, o cuando el sistema está descatalogado y no admite piezas actuales. El otro momento natural es el cambio de la ventana: renovar entonces la mallorquina permite tomar medidas exactas del hueco y estrenar herraje a juego.

Preguntas frecuentes

¿Mallorquina de aluminio o de madera?

La madera aporta la textura original, pero a la intemperie exige lijado y barniz periódicos y sufre en orientación sur y en costa. El aluminio lacado replica el aspecto —hay acabados imitación madera—, no se pudre ni se deforma y su mantenimiento se reduce a limpiarlo. En ambiente marino, aluminio con herraje inoxidable es la combinación más estable.

¿Se puede motorizar una mallorquina?

Las batientes y plegables son hojas practicables de accionamiento manual: no se motorizan como una persiana. Lo que sí admite automatización en algunos sistemas es la orientación de la lama, y los paños correderos de lamas tipo celosía pueden montarse motorizados sobre guía. Si el objetivo es abrir y cerrar el hueco con un pulsador, suele encajar mejor una persiana motorizada, dejando la mallorquina como elemento de sombra.

¿Aguanta el viento de tramontana?

Sí, con una condición. Una mallorquina de aluminio con bisagras y cremona en buen estado soporta bien el viento habitual, pero en episodios fuertes de tramontana debe quedar cerrada y asegurada con sus pasadores: una hoja batiente suelta trabaja como una vela y acaba doblando bisagras o golpeando la fachada. Si una hoja ya vibra o tiene holgura con viento normal, es señal de herraje vencido y conviene revisarla antes del siguiente episodio.

¿Tu caso entra dentro del alcance?

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